Me comí una masacre.

lunes, 3 de marzo de 2014

VII

¡No! ¡Hoy es mi noche de gala, después de todos estos últimos años tan solitarios! Véase aquella multitud de ángeles a mis pies.
Me taparé con el velo para ahogarme en lágrimas, sentada en el teatro, para ver mi drama de esperanzas y temores, mientras mi orquesta toca a ratos la música que me inspiraron las esferas...

'Marionetas que van y vienen, nos premian con vastas cosas informes, cambiamos de paisaje continuamente, vamos de aquí para allá, sin importarnos nada lo más mínimo' 

Aquel primer murmuro que no se apreciaba a más de la sexta fila, tal y como me imaginé. Mi festín de corazones rotos durante el tiempo plasmados en papel, por fin podrían tener una salida, no más artística, pero si más especial y completa.

'Y sus alas, ¡quién fuera invisible! ¿No es verdad?. Este drama que jamás se volverá a contar, ¡asegúrense de que lo olvidan al salir! O un fantasma os perseguirá para siempre, y no distingue de multitudes a las que alcanzar. ¡Cualquiera puede caer!. Escúchenme...'

Me imaginé entonces aquél círculo rojo, aquél lugar para mi tan primitivo. Un poco de locura y lo demás era todo pecado, aquél horror del alma de la trama.

'¡Una forma reptante se insinúa! Una cosa de color rojo sangre se retuerce ahora en esta soledad escénica. Se retuerce entre llantos y tormentos. Y ahora los ángeles lloran fauces, mientras destilan sangre humana.' 

Y entonces, el giro de acontecimientos. Oh, sí. Me sentía tan viva después de tanto tiempo. Aún así, daba cabezadas entre coma y punto, volviendo a aquél mapa de colores que se desplegaba cada vez que cerraba los ojos. Aunque sólo recordase aquella caja violeta al final, aunque sólo viese una gran mancha azul antes de entrar en aquél sueño profundo. Sé que había más colores. Tenía que haberlos.

'¡Fuera las luces! ¡Fuera todas las luces, todas! Y sobre cada forma estremecida, el telón, cortina funeraria. ¡Viene con brutalidad esta tormenta! Mientras que, si... los ángeles, todos pálidos y demacrados. Se levantan, se presentan y lo afirman. Proclaman que esta jugada será la tragedia del hombre, pero, ¿a qué se refieren exactamente? Hagan ustedes memoria ahora de sus tragedias.' 


No, no, no. Yo no lo había visualizado así. La situación estaba empeorando. Creí haber dejado claro sobre el papel lo que tenía en mi mente. O tal vez lo interpretaran mal, pero no creo haberme explicado de tal forma. En todo caso ya era demasiado tarde, preferí levantarme el velo. Ya sin una sola lágrima en mis ojos, estás habían cobrado forma en mis mejillas, como ríos negros que salían de mis ojos.