Y al final del día, cuando creía que todo había acabado, y que había limpiado de sus manos toda aquella sangre inocente, se encontró consigo mismo en el espejo de su habitación.
Y miró durante un rato.
Y se observó detenidamente, tan humano.
Y se perdió en su humanidad.
De repente, intentado encontrar algo puro o inocente en sí mismo, sólo vió oscuridad.
Mis pensamientos más íntimos siempre rondan entre la cordura, la locura, el desacuerdo ... Contradecirme.
Ser humana, para mí, es ser frágil.
Hasta un gato ciego es capaz de saber por dónde se puede meter gracias a sus bigotes.
Mientras que yo, sin embargo, aún sabiendo que no voy a poder terminar el recorrido, exploro las cuevas más estrechas, difíciles, intransitables, oscuras ...