Distorsiona ésta según sus intereses, sin saber que se está matando a él mismo lentamente.
Pero siempre es más fácil llevar la razón.
Siempre es más fácil ganar la batalla, aunque sepa que al final perderá la guerra.
Porque, ¿para qué preocuparse del futuro si aún jugando tus cartas mal, estás ganando en el presente?
Sé que no tiene demasiado sentido, pero hay una realidad, la de todos los días, en la que estas personas existen y conviven con nosotros cada día.
Concienciémonos de que el problema a veces no es que nos engañen, sino el daño que se hacen a ellos mismos distorsionando conversaciones, pensamientos, relaciones, hechos.
Cada día, cada hora, minuto y segundo, estas personas no son conscientes del daño que ejercen sobre la sociedad.
Sobre sus amigos, sus familiares, sus parejas, ni sobre ellos mismos.
Porque, ¿quién no ha vivido la situación de discutir algo que ocurrió y ver que la persona con la que se está discutiendo no razona de forma constructiva para llegar a un punto intermedio, sino que prepara el terreno y las cartas para dejar a la otra persona de culpable en todo momento?
No hay que esperar a que ésta persona cambie, hay que reeducarla. Hacerle ver que no todo es una lógica aplastante impuesta por sus intereses personales, sino que cada cual tiene un punto de razón diferente y de que todas las versiones son ciertas según el punto desde el que se mire.
No dejes que estas personas te intoxiquen o te quiten el sueño.
Si la situación es difícil para ti, imagina lo que es ser un fracasado sin saberlo.
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