Me comí una masacre.

domingo, 7 de julio de 2013

Bienvenido al centro de la tormenta.

-¡Aquí estás! Maldito fantasma de sombra y sangre. ¿Qué hiciste durante tu larga ausencia? Follarte a la verdad contándole mentiras, ¿cierto? - Su mirada mostró valentía, pero a metros se olía el dolor de su alma.
+ No. Lloré, sufrí, amé. Reí, salté, caí. Me levanté, y me volví a caer cientos de veces. - Sereno y seguro, volteó la mirada hacia otro lado.
-Mírame a los ojos, y dime que no me amaste. Mírame a los ojos, ¡maldito hijo de puta! Dime que no lloraste por mí, que no sufriste, que no me amaste... -Repitió. - que no reíste conmigo, que no saltaste, que no te levanté de tus caídas. Dilo. Si lo dices, te creeré, y me iré para siempre, te dejaré en paz. - Imploró, creyendo de ésta la última vez que sus voces se encontrarían en uno de otros muchos anocheceres..
+ No voy a decir,  aunque sé que no sería una mentira. -  Éste seguía sin mirarla a los ojos.
Y casi temblando, en un último suspiro, ella lo abrazó. Lo sintió, lo palpó, de nuevo, una de tantas veces.
+ ¿Qué haces? No te amé, no sufrí, no lloré, todo fue mentira. ¿Qué coño estás haciendo? ¿No ves que sólo te desprecié?
- No te creo. Tus ojos no me muestran verdad, no me la mostraron nunca. Tus gestos no muestran seguridad, nunca lo hicieron... eres una gran verdad en una fachada de mentira, y yo he descubierto ya la verdad de éste mentiroso.
+ ¿Cuál es esa?
- Tu sucia vida de personaje nómada, que ni siente ni padece. Y querido, no hay nada que me de mas pena que eso, querido amigo, aquí nos hemos vuelto a ver. Entre fuego y llamas, entre dolor y sangre...
+ Eres estúpida.
- Lo soy.
+ ¿Algo más que decir? Esta ha sido nuestra última conversación, ¡para siempre!
-Si. Amigo, si te caes, no estaré ahí para levantarte. Así que, si lo haces, quédate en el suelo. Ese es tu lugar

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