"No hay mal que cien años dure".
Sí que lo hay.
Y 200.
Se repite una y otra vez que no es posible, que es imposible. No hay manera más sana de envidiar que no hacerlo.
No hay mañana que no se mire al espejo y recuerde lo que ha hecho.
"Traidora" se repite.
Porque no hay mal que cien años dure, excepto cuando te traicionas a ti mismo.
Y te condenas al silencio, a la esclavitud de tus actos.
Tarde o temprano tenía que estallar.
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