Me comí una masacre.

miércoles, 3 de abril de 2013

Buenas noches, adiós.

Lo único que gritaba mi interior era 'vacío, soledad, locura, grita' en aquél momento.
Hubiese sido perfecto saber decir 'Regalame esta noche, esta y alguna otra más'
Pero no pude decirlo.
-Buenas noches, adiós.- fue lo último que escuché.
Y tan lejos, me sentía tan lejana. Como si ya no fuese a volver nunca más.
'Di adiós, di Buenas noches, adiós, porque estamos lejos' esa frase sonaba todo el tiempo en mi cabeza.
A punto de paro cardíaco. Al borde de un abismo infernal me encontraba.
No sabía que hacer o que decir. Sólo pretendía disimular, actuar, mentir, tal y como había hecho siempre.
Pero no, esta vez no podía. Algo me frenaba a hacerlo.
'Sinceridad, confianza, empatía'  eran palabras ajenas a lo que pretendía ser después de tanto tiempo.
Aún sigo buscando la respuesta a la pregunta de por qué lo hice.
Tal vez porque sus dedos resbalaron desde mi pecho hasta las costillas suavemente, con las manos frías como la nieve.
Me anidé en aquellos dedos, en esas manos. 
Un corazón roto anidado en una sucia idea equívoca.
Una mente que me grita que debería de tener mas juicio, una mente que sabe que mi mayor miedo es llorar océanos de lágrimas, una mente despreciada a la que no hago caso.

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