Habló éste después de tanto tiempo, mientras me decía con voz pausada y tono un tanto meloso:
-Aquí me ves, triste y abandonado. Postrado en una cama llena de pesadillas que un día fueron sueños sin cumplir.
Estaba acabado y decaído. Parecía mentira que aquello hubiese sido parte de mi en otro tiempo. De repente rompí en maldiciones con mi apagada voz y mi rabia furiosa y sedienta de sangre no tan inocente.
Una debería de entender la lección, la historia es vieja. Aprender a diferenciar entre un cliché y el amor, o aprender a hacer del amor un cliché para que me hiciese menos daño.
Luego el dolor se refleja en tu rostro y acabas así, muriéndote por alguien a quién le importas una mierda.

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