Me comí una masacre.

lunes, 15 de abril de 2013

Pero, ¿a quién quiero engañar?

Había ido a caer allí dónde el dolor nunca termina,
sintiéndome culpable a cada instante
por mis actos y mis desmayos trágicamente oportunos aquella noche.
Fácil sería adivinar el estado de frustración en el que me encuentro escribiendo esta carta. Sería fácil haber contado las veces que me repetí que no la escribiría, hubiese sido fácil hasta la novena vez.
A partir de ahí perdí la cuenta y la noción del tiempo, me perdí a mi misma en baúles de sombras y antiguas anotaciones mal escritas.
No puedo permitirme pensar tanto en un hombre. No puedo permitirme... a saber dónde demonios estará mi juicio ahora, da igual lo que me pueda o no permitir a estas alturas.
Es la inquietud de su postura la que me trastorna la cabeza.
Creyendo haber encontrado a un sujeto admirable al que amar, lo único que lamento es que sea tan competente e imposible a mi parecer.
A veces pienso que solo sé gruñir y lamentarme...
Pero cada vez que lo veo me doy cuenta de la situación en la que me encuentro. Dejándome caer a la vista de un torpe sentimiento.
A veces no caben en mi las ganas de gritarle '¿Y qué pasa si te necesito? ¿Qué es lo que pasa si te quiero? Dime que es lo que ocurre' pero el miedo a una respuesta errónea a la que espero se apodera de mí y me deja callada y correcta, quieta, sin rechistar.
Y cuándo me contesta con naturalidad y de una forma encantadora, un estallido de juicio se hace conmigo y le digo 'Tu lo crees, pero yo lo sé. Tu sabes, pero yo te necesito'
Y le puedo dar el mundo si es lo que quiere.
Puedo hacer de mis errores un cajón maldito que no se volverá a tocar.
Puedo, puedo, puedo... esta vez no, ¡mierda, me contradigo otra vez!
Pero es tan cierto que no puedo evitar enfurecerme cuándo lo admito a ratos.
Esta vez no puedo hacer nada. Esta vez dejé que cayese la suerte por dónde quisiera, esta vez lo dejé todo a un lado, no pienso en nada, mi mente en blanco. Y como me dijo aquél diamante oxidado de un verano tan frío, la suerte está echada.

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